viernes, 22 de septiembre de 2017

DISCURSO DE ÁNGEL GABILONDO

Primera intervención de Ángel Gabilondo, Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid en el Debate del Estado de la Región 2017. 


Réplica de Ángel Gabilondo





Ante la preocupante situación generada en Cataluña, hemos de recordar que la democracia se garantiza con el cumplimiento de la Ley. Y ha de hacerse con prudencia y proporcionalidad. Lo decimos desde la Comunidad de Madrid con todo nuestro afecto al pueblo catalán. Las aspiraciones han de canalizarse de forma legal y democrática: para ello se ha de desconvocar el referéndum ilegal.
En múltiples  ocasiones he defendido la audacia de ser mesurado.   Eso exige entereza y coherencia. El camino es la legalidad, y desde ella ha de abrirse el diálogo para evaluar y modernizar el modelo territorial y, en su caso, adoptar las medidas políticas necesarias.
Deseamos una España con Cataluña. Con  ella  somos  más   y   mejores. Deseamos progresar unidos y juntos.

Señora presidenta,
Por muchos actos, presentaciones y promociones que usted haga, la realidad de Madrid no cambia. No diremos que no hacen ustedes nada. Con un presupuesto consolidado de 20.500 millones de euros es difícil no hacer algo visible, incluso vistoso, y ofrecer gestos y actividades. Pero eso, en sí mismo, ni reforma ni transforma, ni da respuesta a tantos jóvenes, parados, mayores, a tantas personas que no pocas veces miran con indiferencia la política regional porque no resuelve sus problemas. Su manera de gobernar, insisto, de gobernar, es superficial, elude ir a las causas, a la raíz, al fondo de esos problemas. Ha sido así desde el principio y sigue así.
Queremos empezar pensando en las personas que se encuentran en situación difícil, incluso insostenible, en la Comunidad de Madrid. En quienes han perdido posibilidades y horizontes, en quienes en nombre de una libertad abstracta han sido abandonados a su suerte por una política insensible y con falta de compromiso público. Usted nos ofrece en estos debates listados de las muchas cosas de las que se ocupa el Gobierno de la Comunidad, pero las personas que tienen serias dificultades siguen cada vez más ajenas y más distantes de ese Madrid del que usted habla y que, a su juicio, progresa adecuadamente.
Los presupuestos son la expresión manifiesta de que ese es su afán: sostener y conservar el actual estado de cosas. Esto resultaría legítimo si no fuera porque Madrid es una Comunidad cada vez más desigual, con una brecha cada vez mayor entre unos ciudadanos y otros. La desigualdad no es un destino, es la consecuencia de unas políticas.
Dejarse llevar por la inercia de que las cosas no se modifiquen seriamente es un modo de entender y de practicar la política, que supongo que con agrado del Gobierno mismo puede calificarse de conservadurismo. 

Por lo que usted ha dicho en su discurso esto va bien. Pero ¿a quiénes?, ¿a ustedes?, ¿a nosotros?, ¿a todos?
Cuando insistimos en que la situación de la Comunidad es difícilmente sostenible, y en no pocos aspectos insostenible, es porque Madrid necesita una profunda transformación para no excluir a sectores de la sociedad, para generar bienestar y riqueza con un modelo de crecimiento sostenible.
La falta de igualdad es insoportable ética y políticamente.
Madrid se construye políticamente desde el Gobierno y desde la oposición, y asumimos nuestra responsabilidad controlando la acción del Ejecutivo, denunciando las irregularidades y también proponiendo alternativas, abiertos al diálogo singularmente en los grandes temas. Así entendemos nuestra labor.
Hacer actos presentando iniciativas no es procurar ni desarrollar proyectos. Para el humo, no cuenten con nosotros.  Por ejemplo, de lo que se dijo de aquel Silicon Valley madrileño no queda nada, salvo lo que se dice de Madritech. Lo que dijeron se ha quedado en un “vamos a ver”. De nuevo, otra presentación.
La Comunidad de Madrid generó en 2016 un PIB que supone una aportación al nacional del 18,9%. Con más de 6,4 millones de habitantes y con más de 526.000 empresas, nuestra región tiene un gran dinamismo. Sin duda la capitalidad, las buenas comunicaciones, la concentración de grandes empresas del sector servicios, principalmente financieros, hacen de Madrid un lugar atractivo para la actividad económica. Pero en la Comunidad no hay un proyecto que responda a esa potencialidad. Una vez más se confirma la política de la ausencia de buenas políticas.
Lo decisivo es la generación de bienestar y de riqueza y proponer y desarrollar económicamente la región y redistribuir y reequilibrar. Desde su llegada al Gobierno se han perdido 8.000 empleos indefinidos, lo que ha elevado la tasa de temporalidad hasta el 19,7%. Tenemos un paro cronificado, mientras desciende la cobertura del sistema de prestación por desempleo (más de 200.000 parados sin ella). Persisten bolsas de desempleo estructural y no se combate el paro de larga duración. Dos de cada diez contratos duran menos de una semana y hay muchas horas trabajadas sin remunerar. Según la EPA (INE) en el segundo trimestre de 2017 hay 435.000 personas en situación de desempleo y 172.700

llevan más de dos años buscando trabajo. En esas personas es en lo primero que tenemos que pensar en esta Cámara, en este debate. El desempleo en Madrid es un puente hacia la pobreza. El desempleo crónico produce pobreza crónica.
Esta pobreza se ceba en los mayores, cuatro de cada diez desempleados tienen más de 45 años. Y en las mujeres. Pobreza que arrastrarán hasta el final de sus días porque sus pensiones se deteriorarán por esa falta de cotización en los últimos años. Este es un problema muy serio, señora presidenta.
La pobreza también asalta a un sector de las personas que tienen empleo. El 36% de ellos, un millón de asalariados en nuestra Comunidad, cobra menos de 970 euros.
La Estrategia Madrid por el Empleo no aborda estos graves problemas: alta temporalidad, bajos salarios, desempleo juvenil, parados con baja cualificación y de larga duración, desigualdad por razones de género y brecha salarial. Una muestra de la poca eficacia de su Gobierno en la gestión de las políticas de empleo son los preocupantes datos de liquidación del Presupuesto de 2.016, donde han dejado de ejecutar el 65% de lo presupuestado.
Sin un empleo digno y de calidad, y sin un salario que permita un proyecto de vida, la situación es alarmante, especialmente para los más jóvenes. Madrid no solo es rica, es también cara, muy cara para no pocos. No hay un plan integral para garantizar la emancipación. Madrid crece, pero crece mal, crece mucho para pocos.
La generación de bienestar y de riqueza ha de ir a la par con una redistribución que garantice los derechos y la dignidad de todos los madrileños. Esa es una prioridad de nuestro Grupo.
Su Gobierno parece convivir con normalidad con la pobreza, como si pensaran que la desigualdad extrema es inevitable. Pero, en Madrid existen decenas de miles de personas en riesgo de exclusión social. Esperamos que su Gobierno sea capaz de tener un proyecto que transforme y mejore sus vidas. Sin embargo, atendiendo a sus políticas lo que se concluye es que no se ofrecen respuestas.
Y por cierto, siguen aumentando las personas en riesgo de pobreza o exclusión social. En 2016 son 1,4 millones, 90.000 más que en 2015, alcanzando al 21,7% de la población. (Según Encuesta Condiciones de Vida del INE).  
Con independencia de que se proceda a considerar íntegramente la ley en lo relativo a la Renta Mínima, resulta indispensable valorar la situación de aquellas personas que la han solicitado y cuya tramitación, por una u otra razón, se demora. Y ha de procederse con efectos de la fecha de su solicitud.
Estamos muy lejos de los servicios sociales que precisa Madrid. La población atendida por trabajador social en la Comunidad es casi el triple (8.927) que la media de España (3.223). Así no es posible afrontar la saturación y ralentización de los servicios. Nada se resuelve con respuestas parciales. Por ejemplo, las residencias de mayores necesitan un nuevo modelo de gestión y otra concepción de lo que deben ser.
19.902 personas con derecho a prestaciones por su dependencia no las reciben. Eso es insostenible y resulta imprescindible que se mejoren y amplíen los centros gestionados por entidades sin fines de lucro que atienden a personas con discapacidad.
Ya tenemos experiencia de un modo de proceder y de trabajar positivo. Es el caso de la Cañada Real. Por la participación efectiva de los municipios, agentes sociales, asociaciones, vecinos, grupos parlamentarios, etc.; por el establecimiento de una Comisión de Seguimiento, por el alcance del acuerdo y del consenso, por la implicación común.
Ha sido una experiencia excepcional en un doble sentido. Excepcional por su buen resultado, y excepcional porque no es la práctica común de su Gobierno. A ustedes les incomoda dialogar y acordar con la oposición. Les basta su socio. Pero, ante los problemas que son decisivos, todos somos necesarios.
La desigualdad es uno de ellos. Para abordarla seriamente, el Gobierno debe garantizar unos servicios públicos accesibles y de calidad para todos los ciudadanos. Son cuestiones básicas de la vida: la educación, el cuidado de la salud… 
Y para que haya buenos servicios públicos para todos, a la altura de las exigencias que debemos tener para el Madrid del siglo XXI, se requiere destinar a ellos muchos recursos. Eso es difícil de conseguir si su Gobierno mantiene una política fiscal y de ingresos injusta, que incumple el principio de suficiencia, porque no aporta los recursos que la región necesita. Según la liquidación del presupuesto de ingresos de 2016, el Gobierno ha dejado de recaudar en torno a 1.000 millones de euros previstos. La mayor parte de esta desviación se explica por la menor recaudación de impuestos propios, especialmente el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. El problema no solo está en el sistema de financiación autonómica, sino en el diseño de su política fiscal.
Para suplir esta falta de ingresos, el Gobierno ha recurrido al endeudamiento a través de la emisión extraordinaria de deuda y préstamos, que elevan la deuda pública hasta los 31.667 millones de euros, a fecha de 31 de marzo de 2017. De ellos 4.573 millones se han generado desde que usted llegó al Gobierno.
Ese constante recurso al endeudamiento quiere suplir un sistema fiscal del que presumen, y que está lejos de ser justo, equitativo, suficiente y eficiente. Critican ustedes el populismo, pero también aquí muestran hasta qué punto lo practican.
La pérdida del tejido industrial, los prejuicios con la economía verde y la poca consideración con la rehabilitación de vivienda paralizan, además, la posibilidad de una región más competitiva.
Desde que en 2002 la Comunidad de Madrid asumió la transferencia del INSALUD, la sanidad, es un servicio público decisivo, social, política, económica y presupuestariamente.

Valoramos su voluntad de consenso en dos leyes sanitarias importantes: la de Derechos y Garantías de las Personas en el Proceso Final de la Vida y la de Buen Gobierno y Profesionalización de la Gestión de los Centros Sanitarios, de próxima aprobación por la Asamblea. También valoramos la existencia de los veintinueve planes de sanidad que constan en el Portal de Transparencia. Aunque casi todos carecen de presupuesto, previsiones de evaluación y seguimiento. 
Su autocomplacencia no se corresponde con las graves deficiencias que sufre la sanidad de Madrid. No hay semana en la que no se produzcan incidentes o denuncias y llamadas de atención de los ciudadanos.
La salud pública sigue sin un impulso político decidido, sin un plan de salud para la Comunidad. Y con muchos asuntos sin abordar, como la necesidad de adecuadas políticas en atención primaria, salud mental o salud sexual y reproductiva.
La sanidad está infrafinanciada. Madrid es la segunda Comunidad Autónoma con menos gasto sanitario por habitante, 1.146 euros.
Además, los recursos sanitarios están mal gestionados. En 2016 presupuestó 65 millones de inversiones, pero solo ejecutó 35 millones (el 54%), a pesar de las graves necesidades existentes.  Esperemos que no sea algo previamente decidido: presupuestar para no ejecutar sería una desconsideración no ya a este Parlamento sino a todos los ciudadanos.
El 37,6% del personal sanitario es interino o eventual, con recortes, congelación de retribuciones y poca claridad en la carrera profesional. ¿Cree usted que este alto porcentaje de personal no estable y precario ayuda a mejorar la calidad de la atención?
Madrid cuenta con grandes hospitales y con grandes profesionales, que conviven con el abandono en el mantenimiento e inversión, y con el deterioro de edificios e instalaciones.
Y lo más importante: la atención a los pacientes es con demasiada frecuencia insatisfactoria. Demoras en las citas con el médico de cabecera, en cirugía, en pruebas diagnósticas, en consultas a especialistas. Saturación en los servicios de urgencia hospitalarios. Esto tiene que ver con que Madrid sea la segunda Comunidad en porcentaje de población con mayor número de seguros médicos privados. Un dato que debiera alarmarle como responsable de un sistema sanitario de cobertura universal.
Mientras, convivimos con un modelo opaco, gravoso y lesivo por el sistema económico elegido en su día para la gestión y pago de los nuevos hospitales, cuyos contratos suman la astronómica cifra de 11.055,5 millones de euros. La
inercia impide a su Gobierno mostrar una firme determinación para desmarcarse de este proceso, y reconducirlo según hemos votado en la Asamblea.
Es nuestra obligación transmitir aquí, en este debate, la insatisfacción de un amplio sector de la sociedad en relación con la política educativa de su Gobierno, singularmente con la educación pública. Esta no es una mera posición ideológica sino que responde a una constatación permanente de la valoración de sus acciones y políticas.
Podemos encontrar muchas explicaciones de por qué no acaba de cuajar en nuestra Comunidad un acuerdo educativo. No nos centramos en aspectos formales ni de procedimiento. Más decisiva es la falta de apertura en la concepción vertebral e integradora de una educación que habría de sustentarse en un sistema público de calidad. Y no hemos de ratificar el actual modelo.
El inicio del curso ha puesto en evidencia todos los problemas de gestión y de concepción por parte de su Gobierno, con graves consecuencias.
Es difícil no achacar también su valoración y posición a un cierto desconocimiento de la realidad efectiva de Madrid.
La desatención a las muchas demandas de las familias, al carecer de plazas suficientes de apoyo a la diversidad, mientras se dejan de ejecutar casi cincuenta millones de euros en la educación compensatoria (más de la mitad de lo presupuestado), o los problemas con la planificación y realización de las obras en centros. Mientras, a la par, no se incorpora el necesario profesorado a tiempo o faltan plazas públicas en Bachillerato y FP, no hace fácil organizar el curso con la suficiente antelación.
Los estudios concluyen de manera inequívoca que la práctica totalidad de colegios de la llamada “nueva concertada” siguen infringiendo la gratuidad de la educación obligatoria. Incluyen dentro de sus cuotas mensuales una serie de servicios de naturaleza académica, cuando por ley esta enseñanza concertada debe ser gratuita. También así se explica la destacada posición del gasto familiar en educación en Madrid. 
Argüir que invertir en Madrid un 15% menos por alumno que la media nacional muestra eficiencia, es un argumento espurio. La educación no se reduce a puro resultadismo métrico interesado.
Esperamos y deseamos que tenga un mejor recorrido la Ley del Espacio Madrileño de Educación Superior y analizaremos con cuidado los nuevos documentos presentados, y lo haremos en defensa de los legítimos intereses no solo de las universidades sino de toda la sociedad.
Nos preocupa su percepción de un crecimiento que no se basa en el conocimiento, en la investigación, en el desarrollo, ni en las excepcionales potencialidades de Madrid al respecto, con falta de mecanismos para favorecer la innovación y la ciencia.
Por lo visto, no hay manera de que su Gobierno asuma lo que significa la cultura como sector de innovación, de creación y de experimentación, factor económico y patrimonial estratégico. Todo lo resumen en actos y presentaciones públicas, con falta de apoyo para sectores y ámbitos decisivos territorial y socialmente, aislados de posibilidad. Mientras, resulta indispensable modificar la Ley de Patrimonio de 2013, porque de lo contrario no podemos garantizar que no se cometan abusos. A nuestro juicio, esta es la clave y no la inculpación entre administraciones.
Por cierto, Madrid es la última Comunidad en habitante por bibliotecas, 28.000, cuando la media es 10.000.
Y no olvidemos que hemos de trabajar en la cooperación, ayuda al desarrollo y refugio. Compartimos la reivindicación de las organizaciones que trabajan en la línea de recuperar sin demora órganos de participación. Necesitamos el Consejo de Cooperación. Hemos de impulsar la implementación y seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, además de dedicar fondos específicos para la acogida de personas refugiadas. 
Vivimos en una Comunidad que tiene prácticamente la mitad de su territorio protegido. Coincidimos en que esta circunstancia es una gran oportunidad para mejorar la sostenibilidad y la economía de nuestra Región. Sin embargo, la gestión política no está a la altura de esta coyuntura. En lo que respecta al medio ambiente y la ordenación del territorio hemos de hablar de desorden y de confusión. Seguimos sin estrategia regional de residuos, sin nueva ley del suelo o sin plan rector del uso y gestión del Parque Nacional Sierra de Guadarrama, por ejemplo. Las ayudas del Plan de Desarrollo Rural no llegan a agricultores y ganaderos y se reduce suelo productivo porque no incentivamos nuevos empleos en nuestro campo.
A su vez, no se afronta ni se mitigan los efectos del cambio climático. Sus decisiones no muestran preocupación por la calidad del aire de nuestra Comunidad. Se limitan a culpar a otras administraciones. Los ayuntamientos todavía no han recibido el dinero prometido en el PIR 2016-2019, ni para infraestructuras ni para gasto corriente. Más de una treintena de ellos continúan sin percibir siquiera lo comprometido en el PRISMA 2008-2011, ampliado a 2015.
Sigue sin resolverse la necesidad de un modelo de financiación de los municipios que responda a criterios objetivos, mensurables y transparentes. Solo un pacto local podría afrontarlo.  Únicamente así podrá abordarse la situación de tantas personas que son víctimas de las desigualdades territoriales de servicios y condiciones de vida.
No negamos que hayan adoptado decisiones, pero no han resuelto los problemas. Eso sí, para evitar que se les relacione con procesos judiciales han fusionado empresas públicas, pero no olvidamos lo que ha pasado en Nuevo Arpegio.
La situación de la justicia no ha mejorado en lo que llevamos de Legislatura. Muy al contrario, el deterioro de las sedes se ha intensificado, produciéndose situaciones de riesgo grave para la salud e integridad de las personas. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en su última memoria, coincide en este diagnóstico. 
La solución que han dado ustedes ha sido la creación de una mesa que resulta inane para dar respuesta a los problemas, salvo que se la dote de capacidad en la toma de decisiones y de agilidad en su funcionamiento.
Pasado ya el ecuador de la Legislatura no se ha puesto en marcha el Instituto de Medicina Legal, y Madrid sigue siendo la única Comunidad que no lo tiene. Tampoco las Unidades de Valoración Forense Integral para la atención a las víctimas de violencia de género, ni las oficinas de Asistencia a las Víctimas. Seguimos sin tener proyecto de nueva Oficina Judicial y la nueva Oficina Fiscal sigue paralizada. Mientras, el edificio de la Ciudad de la Justicia, sin funcionar, supone un gasto de más de dos millones de euros anuales, más los 130 ya malbaratados, y los más de 32 millones anuales de alquileres…
También en justicia su política de gestión es meliflua, inconsistente, poco responsable, por no hablar de la gestión en materia de personal.
Queremos saber en qué modo va a incidir en la orientación y concreción de sus políticas el pacto de Estado contra la violencia de género, a la vista de su concepción de esta cuestión tan decisiva. Y desde luego en ello no se agota el necesario reconocimiento de la incorporación de la mujer con toda su plenitud de capacidades y derechos de ciudadanía en una sociedad que no es tan conservadora como su Gobierno.
La inercia alcanza su máxima expresión en algunos ámbitos en los que todo se reduce al puro mantenimiento de la situación actual. Más allá del Abono Joven, el transporte público continúa en las mismas condiciones de gobiernos anteriores, y quedan asuntos por dilucidar como los gastos de la M45 o el Metro Ligero. Y otro tanto ocurre con la vivienda sin políticas serias y consistentes para un mercado de alquiler accesible y seguro. O en infraestructuras, donde más allá de remiendos significativos pero no medulares, todo se reduce a la elaboración de estudios o a nuevos anuncios.
No compartimos la simplificación y reducción de cuanto tiene que ver con la imprescindible regeneración democrática a un cúmulo de actividades inconexas, algunas sin duda importantes, que se limitan a aspectos parciales que responden a intereses bien diferentes, incluso partidistas, sin una visión global de este asunto absolutamente prioritario. Y esto no es ni bloquear ni paralizar. 
Reducirlo al debate sobre la limitación de mandatos o a la incompatibilidad entre ser alcalde/sa y diputado/a significa ignorar cómo profundizar en la democracia de la Comunidad. Habríamos de afrontar una reforma más vertebral del Estatuto de Autonomía. Se trata de velar por la credibilidad de nuestras instituciones tras la amarga experiencia, por ejemplo, de la utilización inadecuada de empresas públicas como Canal de Isabel II o Nuevo Arpegio.
Las imputaciones de miembros en la lista electoral que usted encabezó, o en personas a las que nombró para responsabilidades de Gobierno, la poca transparencia sobre la financiación de las campañas electorales, bajo investigación judicial, la dimisión del viceconsejero de Medioambiente por supuestos vínculos poco claros, los pagos a empresas privadas por servicios no prestados, como en el caso del Hospital de Majadahonda, son algunas señas que concretan estas acciones impropias.
Su obsesión desde el inicio de esta Legislatura ha sido la de extender un velo sobre el pasado de su Partido. Pero, señora presidenta, el presente se ha forjado sobre ese pasado y hay no poco que esclarecer. Eso es lo que a ustedes les ocurre con los casos de corrupción y es lo que les sucede con las políticas que aplican en la Comunidad de Madrid.
Favorecería la regeneración democrática la obligatoriedad de que usted como presidenta comparezca ante la Asamblea, órgano de representación de todos los madrileños, y que cumpliera con las resoluciones de esta Cámara y con la Ley.
La regeneración es una tarea absolutamente decisiva y pendiente, que exige abordar medidas de incompatibilidad para los altos cargos de las administraciones públicas o de transparencia, participación y buen gobierno. Ello requiere contar con la ciudadanía, generando el espacio en la Asamblea de Madrid para su explícita participación y apoyar la ética de las instituciones, fortaleciendo la justicia y sus recursos, y propiciando y respetando la independencia de los medios de comunicación, y con nuevas medidas para erradicar la corrupción que ya sabemos que en nuestra Comunidad no es algo puntual sino todo un modo de entender la forma de planificar, contratar y, en definitiva, de gobernar. 
Señora Cifuentes, no estamos satisfechos con la política de su Gobierno. No basta con multiplicar las actividades. Hace falta una política alternativa que, modestamente, otros proponemos.

Como ve, hemos hablado de su Gobierno, de lo que ustedes hacen, de lo que han hecho o han dejado de hacer en este tiempo de Legislatura. La vemos muy preocupada de que alguien le recuerde que ustedes eran y son también el PP de hace 3, 5, 10 o más años. Pero, tenía usted razón y este no era el tema hoy. Ese pasado ya está siendo analizado por las Unidades del Crimen Organizado (UCO) de la Guardia Civil y por la justicia. Nadie mejor para esclarecer la verdad y para que algún día los madrileños puedan resarcirse del daño causado a esta Comunidad. Tiempo tendremos de hablar de todo eso. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Debate del Estado de la Región 2017



Cuestiones Preliminares
1. Promesa o juramento del Sr. Diputado electo D. Eduardo Raboso García-Baquero, del Partido Popular, en sustitución, por renuncia, de Dña. Elena González-Moñux Vázquez. (RGEP 9718/17– RGEP 9719/17)

2. Declaración Institucional en relación con los atentados de Barcelona y Cambrils.

3. Declaración Institucional con ocasión del fallecimiento, por violencia de género, de Dña. María Raquel Castaño Fenoll.

PUNTO ÚNICO:
            Debate sobre la orientación política general del Gobierno (previsto en el artículo 218 del Reglamento de la Asamblea) (RGEP 7703/17)

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Tras la intervención de la Excma. Sra. Presidenta de la Comunidad, está prevista la suspensión de la sesión y su reanudación el siguiente día 22 de septiembre a las diez horas, con reinicio dos horas después de la finalización de la sesión matutina, para debatir y aprobar las propuestas que se presenten hasta media hora después de la terminación de la sesión de la mañana.

martes, 19 de septiembre de 2017

Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía del PSOE


El PSOE pone en marcha el Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía

 Pedro Sánchez preside la primera reunión de este órgano que quiere ser un cauce de diálogo con la sociedad para impulsar una globalización justa basada en la sostenibilidad y el progreso en común. 


Madrid, 19 de julio de 2017.- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha presidido hoy la primera reunión del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía, un órgano que será un cauce de diálogo con la sociedad para impulsar la prosperidad y la equidad, dentro de una economía equilibrada y una sociedad cohesionada, que participe activamente en la construcción de Europa y que contribuya positivamente a una globalización justa, basada en la sostenibilidad y el progreso en común.

El Consejo, que se ha reunido esta mañana en la sede del PSOE, estará presidido por Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI) y ex secretaria de Estado de Cambio Climático. De él van a formar parte expertos en diferentes disciplinas (economía, cooperación al desarrollo, energía, uso del territorio, etc…) que coinciden en su compromiso por incorporar la ecología en todos los ámbitos de decisión.

El PSOE es consciente del gran desafío de nuestra generación: recuperar una senda de prosperidad compatible con la disponibilidad real de recursos; una senda basada en criterios justos y equitativos en el acceso a los beneficios que los recursos naturales proporcionan, y justo y equitativo también en el sistema para sufragar los costes de su mantenimiento o deterioro.

Los socialistas creen que el partido debe permanecer abierto, atento a las inquietudes y prioridades sociales, y el proceso de transición ecológica de la economía presenta indudables oportunidades, pero también genera desafío y temores que debemos tener identificados y para los que hace falta tener respuesta.

El PSOE tiene trayectoria y vocación para abordar de frente este reto, de ahí la puesta en marcha de este Consejo. España no dispone de un organismo similar a pesar de contar con distintos precedentes sectoriales. Los socialistas van a impulsar además la creación de organismos de asesoramiento y control externo equivalentes.

En esta primera reunión han participado, por parte de la Comisión Ejecutiva Federal, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, el secretario de Política Económica y Empleo, Manuel Escudero, el secretario para la Transición Ecológica de la Economía, Hugo Morán, el secretario de Transportes e Infraestructuras, Pedro Casares. 




martes, 18 de julio de 2017

Madrid, una Comunidad inexplorada.



Madrid es una comunidad de gran iniciativa, abierta, de enorme potencial y capacidad que, por políticas que se limitan a hacer remiendos y retoques, por un Gobierno que no ofrece nuevos proyectos y horizontes, podría calificarse de una comunidad inexplorada, que no aprovecha sus potencialidades.

La situación es difícilmente sostenible y en no pocos aspectos insostenible. Las políticas que se aplican no sostienen la Comunidad, ni en su regeneración, ni en su transformación.
Además, desde el punto de vista de la igualdad es insoportable, ética y políticamente, con malos resultados en indicadores de justicia social. La pobreza es el gran enemigo, el gran aislamiento, la gran soledad: el termómetro de una sociedad. Y en Madrid alcanza al 21,7%, la tasa más alta de los últimos nueve años. Una situación que afecta a 1,4 millones de personas en esta comunidad, y a muchos que tienen trabajo, pero son trabajadores pobres. En Madrid hay más de 700.000 personas que cobran salarios inferiores a los 650 euros al mes.

La desigualdad es un asunto crucial, pero el debilitamiento de lo público también lo es
Además, en los dos últimos años ha aumentado la temporalidad, el 18,5% de los asalariados. Se han perdido más de 38.000 empleos indefinidos y se está sustituyendo empleo estable por empleo con fecha de caducidad. Dos de cada diez contratos firmados duran menos de una semana y hay muchísimas horas trabajadas fuera de la jornada sin remunerar.

La situación es especialmente alarmante y significativamente impresentable en el caso de los más jóvenes. Uno de cada dos se encuentran en paro en Madrid, y los que trabajan lo hacen, en la mayoría de las ocasiones, en situación de precariedad.

La desigualdad es un asunto crucial, pero el debilitamiento de lo público también lo es. Y van parejos. Madrid no solo es rica, es también cara. Muy cara para no pocos.

Ante la falta de suficiente inversión o gasto público, las familias madrileñas están asumiendo con sus recursos, muy limitados por la crisis, el acceso a no pocos servicios que deberían ser públicos y esenciales, como la sanidad, la educación y la protección social.
En Madrid no hay un modelo de crecimiento sostenido y sostenible. Crecemos de forma desigual, también territorialmente. Bien lo saben los ayuntamientos. La Comunidad necesita un pacto municipal y un plan estratégico regional.

La corrupción deteriora el compromiso y la acción transformadora. 

El estado de bienestar exige una determinada concepción de la economía, una economía que además hace acción social, basada en el conocimiento y que incluya una verdadera transición ecológica, una economía sostenible. Necesitamos una economía basada en el conocimiento y en los valores de la investigación, el desarrollo y la innovación. Somos capaces. Y parece haberse olvidado.

A su vez, la carencia de medios de quienes trabajan en la justicia para garantizar la aplicación de la ley y los derechos es completamente inaceptable. Y Madrid merece tener una gran proyección y desarrollarse con la cultura, que ha sido históricamente maltratada y no solo por la crisis, sino por la falta de presupuesto, de planificación y de gestión, o por su utilización para la imagen del gobierno de turno.

Y no basta con decir que ha habido abusos de algunas personas. La corrupción deteriora el compromiso y la acción transformadora. Es un modo de entender y de concebir las formas de ejercer la política y el poder, de relacionarse con las instituciones, entidades y personas, de contratar y de planificar utilizando los caudales públicos para fines privados. Este modo de hacer ha penetrado la Comunidad de Madrid, cuando no infectado, y no bastará con acciones puntuales.

Desde el amor a Madrid, es hora de ser exigentes. Para empezar con nosotros mismos y desde luego con la Comunidad de Madrid de la que formamos parte.

ÁNGEL GABILONDO. PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA EN LA ASAMBLEA DE MADRID.

Para ver el artículo en la web de 20 minutos, pinchar aquí. 

sábado, 1 de julio de 2017

Ángel Gabilondo en Fórum Europa el pasado 30 de junio


                               


Muchas gracias, José Luis, gracias a los patrocinadores de este Fórum. Sin duda, es un lugar muy singular que propicia un tipo de discurso y de conversación muy necesarios, y no tan frecuentes. Y muchas gracias Cristina, Cristina Narbona, presidenta, por el estímulo de tus palabras y de tu compromiso. Y gracias a todos los asistentes por vuestra presencia.

No se trata de realizar ahora el debate del estado de la Comunidad de Madrid. La política es muy importante pero no caeré en el error de reducir la región a los asuntos y cuestiones políticas. Sé que quienes estamos aquí tenemos intereses y convicciones con otros horizontes que no se limitan a la vida y a la acción de los partidos. Ellas son algo decisivo, pero sé también que no se molestarán si no me centro exclusivamente en los dimes y diretes de las peripecias políticas de Madrid.

Sería tan insensato decir que cuanto sucede en la Comunidad de Madrid es maravilloso como señalar que es un desastre. Reconocemos el esfuerzo y el trabajo de tantos para poder decir con justicia que la Comunidad nos resulta extraordinaria. Pero, eso sí, con decirlo no avanzamos.

Por eso adoptaré otro punto de vista. La situación de la Comunidad de Madrid es difícilmente sostenible y en no pocos aspectos insostenible. ¿En qué sentido? Es lo que voy a tratar de explicar esta mañana aquí.

Las políticas que se aplican sustentan el poder pero no empoderan a la Comunidad y a sus ciudadanos a través de unos adecuados servicios públicos. Sustentan el poder pero no sostienen la Comunidad: ni en su regeneración, ni en su transformación.
Además, no solo es poco sostenible sino que, para empezar, desde el punto de vista de la igualdad es insoportable, ética y políticamente, con malos resultados en indicadores de justicia social.

La Comunidad no desarrolla sus magníficas posibilidades. Es una Comunidad de gran iniciativa, abierta, de enorme potencial y capacidad que, por políticas que se limitan a hacer remiendos y  retoques, por un Gobierno que no ofrece nuevas perspectivas, proyectos y horizontes, podría calificarse de una Comunidad inexplorada, que no explota sus propias posibilidades, que está por dar lo  mejor de sí, que  no aprovecha sus potencialidades. Y ello a pesar del esfuerzo de los madrileños y madrileñas, que políticamente parecen convocados únicamente a proseguir silenciosos en la inercia en la que estamos.

Madrid está en la inercia de un modelo continuista, sin atender a aspectos decisivos como la regeneración y la lucha contra la corrupción, y la transformación del sistema productivo.

No se acaba de ir a las causas, ni al manantial, todo se reduce a quedarse en grifos y fuentes, en políticas sin audacia, que ratifican lo que hay, que confirman modelos sin cuestionarlos, y proclaman que somos los mejores, preocupados por lucir novedades, y entregados a la mera actualidad.

Y eso nos parece una malversación de posibilidades, tanto como la mediocridad o la incompetencia. Y espero que nadie crea que ese ha de ser el camino a seguir.
No es sostenible una Comunidad que parece resignarse a no lograr una sociedad más equitativa, digna y justa y a considerar que esos son sueños de visionarios, política poco útil o poco pragmática. Ello permite no ser políticamente acogedor, como se ve con los refugiados o los desplazados.

Y con una caracterización paradójica: la paradoja del intervencionismo liberal, que solo controla para favorecer intereses concretos en nombre de la libertad

No siempre lo que hemos de afrontar y combatir adopta la forma de otro entusiasmo, o de enormes dificultades que se nos oponen. Muchas veces lo más difícil es superar la desidia amorfa e indolente de quienes consideran que no hay otro modo, ni otro modelo, ni otra posibilidad de hacer.

¿Basta eso para Madrid?

La ambición de un proyecto requiere solvencia, y sin capacidad de soñar no la hay.

 “La comprensión de que cualquier acción empieza siempre por un sueño fue para un artista como Stefan Zweig uno de los impulsos más productivos. Que a menudo pase mucho tiempo hasta que el sueño se convierte en realidad no es un factor en contra del sueño”. Volker Michel

¿Cuál es el sueño de Madrid? Esta pregunta ha de estar vinculada a ¿cuál es la necesidad fundamental de Madrid? Enlazar los sueños a las necesidades, esa sí que es una verdadera tarea política y una convicción previa.

La pobreza es el gran enemigo, el gran aislamiento, la gran soledad: el termómetro de una sociedad. Y en Madrid alcanza al 21’7%, la tasa más alta de los últimos nueve años, una situación que afecta a 1,4 millones de personas en esta Comunidad. La pobreza se ha cronificado, y alcanza en mayor medida a los niños, mujeres, parados y personas con baja cualificación. Además, se ha generalizado y afecta también a muchas personas que tienen trabajo, dando lugar a los trabajadores pobres. En Madrid hay más de 700.000 personas que cobran salarios inferiores a los 650 euros al mes. Insostenible no solo la pobreza, sino también pobre la conciencia que nos suscita a actuar y el tipo de respuesta ante ella. Se incrementa la desigualdad y aumenta la diferencia. La economía madrileña crece pero su distribución es tan desigual que a pesar de hacerlo a 3,7% en 2016, la tasa de pobreza y exclusión social ha aumentado. No basta la perspectiva reparadora.

Hay quienes consideran que Madrid va estupendamente. A mí me parece que no.

¿A qué obedece esta discrepancia? ¿A que ellos o yo no coincidimos en las cifras?, ¿o es otra cosa?

Tal vez la diferencia está en que tenemos otra escala de valores, otra mirada y en otra dirección. Y puestos a competir lo más interesante es saber discernirlas.

Stefan Zweig nos propone un camino muy atractivo, otra forma de competir: “competir en la ambición de disminuir las diferencias”.

Hay a quienes nos parece que los presupuestos de la Comunidad de Madrid solo miran a una parte de la sociedad e ignoran a quienes más necesitan de lo público. Y como muestra de la importancia de cierta escala de valores valga lo que afirmé en el Pleno de la Asamblea:

“Estos presupuestos no estarían mal si alguien pretendiera gobernar para confirmar el éxito de quienes ya lo tienen; si se priorizara dar estabilidad a quienes viven en mejor situación; si se entendiera que no es tan determinante que haya personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad. Serían adecuados si no se creyera importante que el 20,5% de las personas que tienen trabajo no siempre lo tengan en condiciones dignas; si resultara lateral que no se disponga de un modelo productivo que transforme la región; si se creyera que lo decisivo es ir tirando en un Madrid que no es capaz de proponerse otros horizontes. Si así se pensara, se comprendería mal o no se comprendería a que viene esta enmienda a la totalidad”.

Hay políticas que producen desigualdad. No solo no la resuelven, sino que la generan. Ignorar la desigualdad y la exclusión permite hacer ciertas políticas, pero no son las que nosotros defendemos. La desigualdad también lastra el crecimiento económico y sobre todo no es sostenible ni ética ni políticamente.

Cuando decimos que Madrid es una comunidad extraordinaria, se trata de hacer de ello no simplemente una permanente celebración sino, a través de la acción social y política, convertirlo en condiciones de posibilidad y de oportunidad. Para evaluar el progreso hay que utilizar además de los indicadores económicos, indicadores sociales y medioambientales.

Hay situaciones de emergencia bien indicativas, como los asesinatos a mujeres y sus hijos, que no cesan, que concitan lo más detestable de una sociedad y frente a la que hay que actuar con mayor compromiso y destinando a ello más recursos para una formación más especializada y una evaluación constante de las políticas transversales de género.


Desde luego, para evaluar el progreso es imprescindible preservar el Estado del Bienestar. Convendría analizar en qué situación se encuentra, no solo después de tantos recortes, tasas y copagos sino, sobre todo, debido a una insuficiente consideración para con los servicios públicos.

Y este no es solo un asunto de las familias más pobres.

La encuesta de presupuestos familiares nos dice que las familias madrileñas están asumiendo con sus recursos, muy limitados por la crisis, el acceso a no pocos servicios que deberían ser públicos y esenciales, como la sanidad, la educación y la protección social ante la falta en no pocos casos de suficiente inversión o gasto público.

Los servicios públicos madrileños tienen grandes profesionales. Entonces, ¿a qué obedece que siendo tan buenos, no pocos ciudadanos de clase media que se lo pueden permitir busquen acomodo fuera de ellos?

En sus servicios sanitarios, la Comunidad es también tierra de paradojas y contrastes. Conviven altos niveles de excelencia en lo extraordinario, en lo excepcional que afortunadamente afecta a pocos (trasplantes, cirugía especializada y compleja, cáncer, etc…), con grandes déficits en lo cotidiano que es lo que afecta a la gran mayoría, la atención primaria, las urgencias, los  diagnósticos y el tiempo de espera para las intervenciones quirúrgicas.

Y la educación, por ejemplo, no siempre es gratuita. Ni siquiera cuando percibe financiación pública. Denunciamos la desatención a la educación pública como a la sanidad y el apoyo a las fórmulas privadas en ambos servicios básicos.

Una educación pública de calidad es un signo de excelencia de una Comunidad, de un país. Y un signo de compromiso con la igualdad de oportunidades. Para nosotros es una prioridad, es la prioridad.

Se hacen imprescindibles cambios decisivos en educación, dado que se han modificado importantes parámetros del conocimiento tanto en sus fuentes como en su naturaleza. La escuela exige capacidad crítica incorporando conocimientos y experiencias con las nuevas tecnologías como aliadas y base para la innovación y la vinculación a nuevos empleos. La Formación Profesional al respecto precisa de mayor protagonismo. Además, sin adecuadas infraestructuras será difícil organizar una red de centros educativos.

El entorno legislativo, organizativo y de financiación ha de tener estabilidad. Si no, no tiene sentido hablar de atención a la diversidad o de innovación educativa. Estabilidad no significa fijación en lo inadecuado. La educación ha de ser inclusiva, integral, y un pacto educativo solo tendrá sentido si es participado y ambicioso y no se limita a consolidar el actual estado de cosas con intervenciones puntuales. En eso no nos encontraremos.

A su vez, hasta 17.271 personas en Madrid tienen reconocida su situación de dependencia y sin embargo no reciben la debida prestación. Por eso consideramos que Madrid, con un nuevo Estatuto de Autonomía, debe garantizar derechos sociales básicos a los que nos venimos refiriendo.

Para nosotros estos son los temas cruciales. La desigualdad es un tema crucial. El debilitamiento de lo público es un tema crucial. Madrid no solo es rica, es también cara. Muy cara para no pocos.

Alguien dirá que esta lectura no es realista porque olvida que, como dice el ejecutivo, “este Gobierno genera empleo”. No entro en el debate sobre quién es el que lo genera, pero desde luego en los dos últimos años ha aumentado la temporalidad, que afecta al 18’5% de los asalariados, se han perdido más de 38.000 empleos indefinidos y se está sustituyendo empleo estable por empleo con fecha de caducidad. Dos de cada diez contratos firmados duran menos de una semana y hay muchísimas horas trabajadas fuera de la jornada sin remunerar, lo que supone un empeoramiento de las condiciones laborales. La estrategia por el empleo firmada ha logrado algunos resultados. Sin embargo, es necesaria su revisión para hacer frente a problemas que se cronifican, como la brecha laboral por razón de género, que se manifiesta en la mayor incidencia que tiene el paro entre las mujeres madrileñas, así como la falta de protección de los parados, ya que más de la mitad están fuera del  sistema.

Hay más de 380.000 autónomos de nuestra Comunidad que bien saben que persisten problemas como el elevado número de bajas, que afectan, sobre todo, al pequeño comercio. Nuestras pymes -la mayoría micropymes- comparten también la necesidad de planes de competitividad, acceso a la financiación y apoyos.

En Madrid no hay un modelo de crecimiento sostenido y sostenible. Crecemos de forma desigual, también territorialmente. Bien lo saben los ayuntamientos. Madrid necesita un pacto municipal y un plan estratégico regional. Se genera riqueza en pocos sectores económicos, principalmente en actividades ligadas a los servicios, mientras se descapitaliza la industria, sector de mayor valor productivo y buenos empleos, y se desatiende la planificación y el desarrollo de polígonos y zonas industriales. Todo esto conjugado con fantasías por ver, como el anunciado desarrollo similar a Silicon Valley en Madrid.

Estamos lejos de un empleo digno y de calidad y de un salario que permita un proyecto de vida digno y autónomo para todas las personas. La situación es especialmente alarmante, social y significativamente impresentable, en el caso de los más jóvenes. Uno de cada dos se encuentran en paro en Madrid, y los que trabajan lo hacen, en la mayoría de las ocasiones, en situación de precariedad. Es preciso generar y fomentar condiciones con un plan de enlace que sirva de soporte y guía para ayudar, orientar y acompañar sus decisiones. Sin alquileres accesibles para vivienda ni ayudas resulta poco realista hablar de emancipación en la región.

El Estado de Bienestar exige de modo fundamental unos buenos sistemas públicos, pero a su vez, una determinada concepción de la economía, una economía con la educación en su corazón, una economía con corazón, una economía con dimensión social, una economía que no olvida que es una ciencia social, una ciencia humana, una economía que “además” hace acción social, una economía basada en el conocimiento y que incluya una verdadera transición ecológica, una economía sostenible.

Ello empieza por afrontar el cambio climático mediante la adopción de medidas excepcionales basadas en el conocimiento científico. Esta es una preocupación que compartimos la mayoría de los países, en particular nuestros socios de la Unión Europea. El ultraliberalismo no quiere oír hablar del medio ambiente, pero nosotros estamos muy comprometidos en esta batalla.

En este sentido, nuestro Grupo Parlamentario propuso una Ley de Cambio Climático para Madrid que ni siquiera fue tomada en consideración por la negativa del Grupo Popular y del Grupo Ciudadanos.

Hablamos de economía descarbonizada y eficiente en el uso de los recursos naturales escasos, algo urgente, sobre todo en la ciudad de Madrid y en municipios de la primera y segunda corona metropolitana. Es necesario aprovechar el potencial de creación de empleo de la “economía verde”.

A su vez, desde el Grupo Socialista hemos presentado 196 enmiendas al Proyecto de Ley de Urbanismo y Suelo de la Comunidad de Madrid.

Nuestra convicción es que los suelos públicos deben ser siempre para equipamiento público y reserva de suelo para vivienda protegida. De cada promoción, el 50% debería ser para esta vivienda. Se precisa mayor competencia de los ayuntamientos en los planes generales y más participación, y otorgar más protagonismo a la rehabilitación y a la regeneración urbana.

Necesitamos una economía basada en el conocimiento y en los valores determinantes de la investigación, el desarrollo y la innovación, que no han de adjuntarse como un capítulo lateral, prestigioso, sino al que ha de concedérsele un papel central.

La inversión en Ciencia e Innovación asegura un modelo productivo sólido y estable con crecimiento de empleo de calidad. Ni Alemania, ni Estados Unidos, ni la región de Ȋle-de- France, ni Suecia, ni Finlandia, ni el Gran Londres, ni Rotterdam han recortado su esfuerzo en I+D+i como consecuencia de la crisis, más bien al contrario. Donde mejor han sobrellevado las complicaciones de la coyuntura económica es en aquellas regiones en las que hay empleo de calidad, donde hay avances sociales, y en estos momentos se encuentran en magníficas condiciones para afrontar económica y socialmente la situación.
Madrid ha de considerar esas regiones como referencia, por su iniciativa,  por la efervescencia de su sociedad, por su cultura de vanguardia, por su tolerancia y multiculturalidad, todo ello relacionado en mayor o menor medida con su insistencia en la I+D+i. Comparten muchos de estos lugares una educación superior de calidad, centros de I+D+i de excelencia que permiten la cooperación entre universidades y empresas y también otras instituciones como museos, hospitales, fundaciones, etc … buenas infraestructuras científicas y de comunicación, una digitalización e informatización extendidas por todo su territorio. Todas tienen programas y medidas que impulsan la innovación y el emprendimiento a partir del conocimiento y también la internacionalización. Y han puesto en marcha mecanismos fiscales, financieros, administrativos y sociales para favorecer la innovación tanto en su crecimiento como en el beneficio para la ciudadanía.

Desgraciadamente no es el caso de Madrid. Esto es especialmente decepcionante si se tiene en cuenta que una buena parte de la materia prima para construir una región innovadora y moderna ya está presente. Baste citar como ejemplo que las universidades y los organismos de investigación de Madrid garantizan un potencial extraordinario de innovación y de ciencia.

Precisamente por eso hablamos de un Madrid inexplorado. Es un auténtico desperdicio no convocar todo este potencial para hacer de Madrid una región puntera en el mundo. No parece posible avanzar cuando en los presupuestos solo hay 11,5 euros por habitante dedicados a I+D, cuando Alemania invierte 855 euros, Francia 693 euros, y en España, en el País Vasco 196 euros, en Cataluña 80 euros, o en Andalucía 47 euros, o cuando en programas electorales como el del Partido del Gobierno o en el discurso de investidura de su presidenta ni siquiera figura la palabra ciencia.

Aunque sea brevemente, quiero referirme a algunas otras cuestiones muy mejorables en la gestión de la Comunidad de Madrid. Y quiero empezar por la situación de la justicia. La carencia de medios de que disponen quienes trabajan para garantizar la aplicación de la ley y los derechos de todos es completamente inaceptable. Edificios que no reúnen condiciones, o las carencias de personal convierten la justicia en lenta o extremadamente burocrática, ineficiente… Y eso afecta a los derechos de la ciudadanía y a la independencia de la justicia frente al poder ejecutivo, y disminuye la confianza en las instituciones. La gestión de los gobiernos del Partido Popular en esta materia ha sido sencillamente muy mala. Basta mencionar el fiasco del Campus de la Justicia en el que se malgastaron más de 130 millones de euros en una gestión aún pendiente de aclarar.

Y mientras, seguimos con una multitud de materias pendientes, como la implantación de una nueva oficina judicial o la modernización de las tecnologías o la necesidad de un instituto de medicina legal, o una política de personal realista, o la debida atención al turno de oficio. Todo ello dificulta la justicia democrática y el dinamismo regional.

La Comunidad de Madrid, y de manera singular la ciudad de Madrid, es un espacio de acogida, de respeto y de libertad y nos sentimos orgullosos de ello. Hemos sido abanderados en la lucha por los derechos de gais, lesbianas, transexuales y bisexuales, intersexuales … (España ha sido pionera en esta lucha y Madrid lo ha sido de una manera especial). Estos días de celebración del World Pride Madrid 17 quiero felicitar a todas las personas que han hecho posible que, junto a otras ciudades europeas, Madrid sea un espacio de libertad para todas las personas. Y quiero recordar de una manera especial a Pedro Zerolo, con quien tuve el honor de compartir espacio en la lista en la que concurrí a las elecciones autonómicas por las que hoy estoy aquí. Una persona valiente y luchadora a quien Madrid reconoce como un referente. 

Y siempre en el centro de toda transformación, la cultura. Madrid merece tener una gran proyección cultural y desarrollarse con la cultura. Tiene condiciones para ello y no solo por el inmenso patrimonio que atesora, sino por su potencialidad de creación. En algún sentido, la cultura ha sido históricamente maltratada en Madrid y no solo por la crisis, sino por la falta de presupuesto, de planificación y de gestión, o por su utilización para la imagen del gobierno de turno. El patrimonio común sigue, asimismo, no del todo protegido.

La cultura ha de considerarse como un sector de innovación, de creación y de experimentación, pero a su vez como un factor económico y patrimonial estratégico para Madrid.

Hay verdaderamente una exclusión de la cultura, y es importante apoyar el acceso de nuevos públicos. No puede ser una oferta solo para unos pocos y hecha por unos pocos. Una vez más, se precisa ambición para Madrid, y apoyar la red de bibliotecas, de centros culturales, de salas alternativas, de teatros, de cines, de librerías, de escuelas de música y danza, sin olvidar la educación de las enseñanzas artísticas. Si no hacemos de la cultura una potencialidad significativa de Madrid también esta vendrá a ser un factor más de discriminación.

Podría pensarse que todos estos asuntos son una distracción del objetivo fundamental que hemos señalado de lograr erradicar las desigualdades y la exclusión, pero, sin ciencia no hay conciencia. Sin cultura y educación la economía deviene dinerología, y sin servicios públicos de calidad la mejora de las condiciones de vida no alcanza a gran parte de la población. Es aquí donde hemos de encuadrar los debates imprescindibles sobre la política fiscal o sobre la corrupción.

Cuando hay problemas de financiación o cuando todos hacemos discursos sobre la moderación considero que es responsable no olvidar que en Madrid hay dos grandes extremismos. Uno de ellos es el sistema fiscal. Creemos las condiciones para un diálogo al respecto, para lograr un difícil e imprescindible pacto fiscal en Madrid y con los otros territorios, para que sea progresivo, justo, propicie la atención a las necesidades y la justa redistribución. Considero que en todos los grupos y en quienes apoyan y votan a los diferentes partidos hay personas bien dispuestas a un mayor esfuerzo si fuera necesario, siempre y cuando lo recaudado no buscara fines particulares, cuando no intereses individuales. Y asimismo considero que en todos esos grupos y ámbitos hay una mayoría de personas, honestas y decentes, dispuestas a trabajar por unas mejores condiciones de vida individual y colectiva.

Ahora bien, el otro extremismo es pensar que la corrupción es algo puntual. Y aquí no basta con decir que ha habido abusos de algunas personas corruptas. Se trata de todo un modo de entender y de concebir las formas de ejercer la política y el poder, de relacionarse con las instituciones, entidades y personas, de contratar y de planificar utilizando los caudales públicos para fines privados. Este modo de entender y de hacer ha permeado y penetrado la Comunidad de Madrid, cuando no infectado, y no bastará con acciones puntuales ni con la aplicación de códigos ad hoc. Se trata de algo endémico, que ha conducido no solo a comportamientos inadecuados, sino que ha procurado estructuras sistemáticas con enriquecimiento de personas. Eso sí, presuntamente.

La corrupción deteriora el compromiso y la acción transformadora. Si Madrid es una Comunidad aún por desarrollar sus potencialidades, y desde las instituciones parece entregada a otras ocupaciones, lo decisivo es que además la corrupción paraliza la transformación y la resolución de los problemas. No es un asunto lateral, es matricial.


Así que desde el amor a Madrid es hora de ser exigentes. Para empezar con nosotros mismos y desde luego con la Comunidad de Madrid de la que formamos parte. Solo así se recuperará la necesaria confianza para soñar algo diferente y mejor. Y para hacerlo suceder.