miércoles, 24 de julio de 2019

Discurso de Pedro Sánchez en el debate de investidura


Sánchez pide la confianza de la Cámara para poner en marcha un Gobierno progresista que haga avanzar a España. 


El candidato socialista apuesta por una segunda transformación del país basada en la Educación y desgrana un ambicioso programa para hacer frente a seis retos clave: la calidad del empleo y la sostenibilidad de las pensiones, la revolución digital, la emergencia climática, la igualdad entre hombres y mujeres, la desigualdad social y el fortalecimiento del proyecto europeo.


El candidato socialista a la investidura y líder del PSOE, Pedro Sánchez, pidió este lunes la confianza del Congreso de los Diputados para poner en marcha cuanto antes “el Gobierno mandatado por las urnas” el 28 de abril: un Ejecutivo “progresista, ecologista, feminista y europeísta” que “mire hacia delante”, siente las bases de los “grandes acuerdos” que nuestro país necesita para “encarar los retos que ya son presente”, y para hacer avanzar al conjunto de la nación.
El presidente del Gobierno en funciones y secretario general socialista subrayó que esa voluntad de avanzar quedó patente en el resultado electoral del 28A y el 26M: “Los ciudadanos debían escoger entre la confrontación y la convivencia, y eligieron convivencia, cohesión y limpieza. Votaron por un Gobierno progresista y una oposición responsable, y esa tarea comienza por desbloquear inmediatamente la formación del Gobierno”, explicó.
En ese sentido, el líder del PSOE trasladó una primera oferta de Pacto de Estado para reformar el artículo 99 de la Constituciónpara evitar “la amenaza de una repetición electoral”. Sánchez reiteró la necesidad de que “España tenga Gobierno, tenga oposición y no quede bloqueada” porque “los problemas cotidianos, las angustias y las esperanzas de la gente no se detienen”. “Hoy, no mañana”, ahondó, es necesario un Ejecutivo que afronte los retos pendientes.
A juicio del socialista, seis son los principales desafíos que afronta nuestro país: el empleo digno y la sostenibilidad del sistema de pensiones, la revolución digital, la emergencia climática, la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres, la desigualdad social, y el fortalecimiento del proyecto europeo “manteniendo los valores que fundamentan” Europa. En su intervención, Sánchezdesgranó las medidas que aplicará su Ejecutivo en cada caso.
El socialista también se dirigió al resto de formaciones. A Unidas Podemos le dijo que “nada que merezca la pena es fácil”, pero subrayó que el acuerdo que puede lograrse “merece mucho la pena”. “Nos une la promesa de las izquierdas: un progreso sostenible y su distribución justa, que mejore la vida de la gente y cambie la Historia de España”, apuntó. En cuanto a la bancada conservadora, Sánchez le dirigió un mensaje claro: “No les pido que apoyen este proyecto, les pido que permitan que España tenga un Gobierno; les pido, les exijo que permitan que España avance”, concluyó.

Empleo de calidad y pensiones públicas sostenibles

En materia de empleo y pensiones, apostó por poner en pie un nuevo Estatuto de los Trabajadores, aprobar un Estado del becario, dar luz verde a un plan estratégico de retorno del talento, sacar adelante una ley de igualdad, reformar las políticas activas de empleo y el subsidio de desempleo para aumentar la tasa de cobertura, mejorar los derechos de los autónomos, ahondar en las medidas del plan director por un trabajo digno, apoyar a las empresas de la economía social, racionalizar los horarios y subir el salario mínimo interprofesional, entre otras medidas. Además, se comprometió con la subida de las pensiones de acuerdo al IPCy a garantizar su sostenibilidad con nuevas vías de financiación.

Liderar la revolución digital

En segundo lugar, subrayó su deseo de que España lidere la revolución digital, y para ello se comprometió a invertir “de forma decidida” y aprobar un pacto de Estado por la Ciencia, una ley de startups, un marco estratégico que ayude a las pymes en su digitalización, medidas para aumentar el peso de la industria en el PIB, un pacto por la Cultura y a dar un impulso decidido a la digitalización de la administración.

Acción contra el cambio climático

Ante la emergencia climática, Sánchez se comprometió a actuar a nivel internacional, colocando a España a la vanguardia de esta causa; a nivel estatal, adaptando la normativa para combatir el calentamiento global; a nivel corporativo, impulsando alianzas público-privadas; y a nivel ciudadano, actuando para mejorar la conciencia de toda la ciudadanía con este problema. Además, su Gobierno impulsará una estrategia de movilidad sostenible, la rehabilitación de 100.000 viviendas al año, la fiscalidad ambiental y una estrategia para hacer más sostenible el turismo. El candidato también apostó por regular zonas de bajas emisiones en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes: “Nadie va a parar Madrid Central, no puede haber pasos atrás”, agregó.

Claro compromiso feminista

En su discurso, el socialista recordó las más de mil víctimas de la violencia de género y reafirmó su compromiso con el conjunto de medidas contempladas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Más allá de los asesinatos machistas, denunció todas las formas de desigualdad que afectan a las mujeres y planteó medidas contra la brecha salarial, para modificar la tipificación de los delitos sexuales bajo el principio de que “el silencio no equivale a una afirmación” y contra toda forma de discriminación. También expresó su defensa de la diversidad y del colectivo LGTBI, con propuestas como un plan contra los delitos de odio, la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación y la modificación de la Ley de Identidad de Género. Asimismo, alertó sobre la necesidad de reformar la Constitución para eliminar el término “disminuidos” en referencia a las personas con discapacidad.

Salarios justos y oportunidades para todos

La justicia social fue el quinto eje del discurso del líder del PSOE, que advirtió de que “una sociedad donde la desigualdad crece nunca será plenamente libre”. Por ello, concretó, es necesario seguir elevando el salario mínimo interprofesional, establecer rentas de inserción, debatir la instauración de un ingreso mínimo vital para luchar contra la pobreza infantil, fortalecer la educación pública y mejorar el sistema de becas. Igualmente urgente resultado abordar la cuestión de la vivienda para mejorar las posibilidades de emancipación de los jóvenes, algo para lo que propuso un renta de emancipación, aumentar la oferta de alquiler social y adoptar medidas contra las subidas abusivas de las rentas. Revitalizar el sistema nacional de Dependencia y eliminar progresivamente los copagos farmacéuticos fueron algunas de las propuestas que también planteó Sánchez. Todo ello, resumió, para que “la igualdad sea la base de la convivencia” en España, atendiendo también la necesaria “cohesión territorial” en materia, por ejemplo, de infraestructuras y afrontando el reto demográfico.

Una Europa fuerte y de valores

Por último, el candidato a la investidura hizo referencia a la necesidad de fortalecer el proyecto europeo desde los valores en los que se fundamenta, así como de construir consensos comunitarios para abordar desafíos como la política migratoria y de asilo. Sánchez, que dijo soñar con una futura Constitución Europea, expresó su compromiso con la construcción de una UE social alineada también con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Entre las medidas concretas que planteó, figuran la creación de un Seguro Europeo de Desempleo, una estrategia común contra la Violencia de Género o un salario mínimo común.
A lo largo de casi dos horas, el candidato realizó 130 propuestas: 12 pactos de Estado, 3 reformas constitucionales, 25 leyes y otras 90 medidas. Entre ellas, la supresión del voto rogado, la derogación de la ley mordaza, la regulación de la eutanasia o la exhumación del dictador Franco, una Ley de Bienestar Animar, la recuperación de la Justicia Universal, una Ley de Protección a los Testigos de casos de corrupción o la regulación del juego en nuestro país.
Acceso a la noticia en la web del Partido Socialista Obrero Español. 

jueves, 11 de julio de 2019

Discurso de Ángel Gabilondo 10 de julio 2019



Deseamos un cambio en Madrid, no para trastornar la buena política sino para modificar las formas de gobernar y la realidad de las condiciones de vida de los ciudadanos. No para trastornar sino para transformar.
Nosotros hemos ofrecido y ofrecemos un marco abierto para un diálogo al respecto. Hemos propiciado espacios, como fuerza más votada, y lo hicimos y lo seguiremos ofreciendo a aquellos grupos que crean en la necesidad de ese cambio. Comprendemos que el Partido Popular pretenda ratificar su línea de actuación, lo que nos sorprende más es que Ciudadanos trate de sustentarla, mientras, a la par, preconiza la necesidad de regeneración y de cambio. Salvo que entienda que ese cambio consista en que ellos participen de la continuidad y del poder.
¿Quieren conformar un gobierno que denominan de centro-liberal y buscan el apoyo de Vox? Si realmente Ciudadanos prefiere tender la mano a Vox para sustentar al gobierno del Partido Popular, lo interesante será que lo digan explícitamente. Por nuestra parte, insistimos en buscar una opción que no bloquee amparándose en bloques fabricados con su propia argamasa, desde un Ciudadanos que enlaza al PP con Vox ofreciéndole la mayoría requerida. Primero se construye el bloque y luego se constata que la situación está bloqueada, incluso enfrentada. ¿Es este el horizonte que ofrecen para nuestra región? ¿Qué estabilidad es esa? ¿Qué moderación preconizan? 
Consideramos que la mayor estabilidad nace del acuerdo abierto y plural y de la moderación. Por tanto, nos sentimos alejados de propuestas extremas que ponen en cuestión los derechos y libertades, que no han de supeditarse a la adopción de las decisiones de gobierno.
Pretender encerrarnos en un bloque y encerrarse ustedes en el suyo es un grave error. Así no mejoraremos ni reformaremos nada seriamente.
Hemos buscado abrir este planteamiento y hemos ofrecido textos y espacios marco de conversación. Y no solos, como ya conocen. El Grupo Socialista nos hemos esforzado en buscar apoyos entre los demás grupos parlamentarios para la conformación de una mayoría hasta sumar un total, por el momento de 64 diputados y diputadas, una cifra que hasta ahora ningún otro posible candidato ha alcanzado. En este sentido, quiero agradecer la capacidad de diálogo y la vocación constructiva de los grupos parlamentarios de Más Madrid y Unidas Podemos en esta Asamblea, y particularmente a sus portavoces Iñigo Errejón e Isabel Serra. Hemos encontrado respuesta y hemos trabajado conjuntamente, a pesar de nuestras diferencias, para procurar la base de un diálogo: un texto abierto para regenerar y transformar la Comunidad.
Propusimos a Ciudadanos el mismo documento de `Bases para un acuerdo de investidura´ abierto, desde la convicción de que resulta esencial conformar un gobierno en Madrid que ponga en el centro de su preocupación abordar y resolver los problemas de la ciudadanía, hacer una propuesta de regeneración, de moderación y de eficiencia en la gestión de los servicios públicos, así como la defensa de los derechos y libertades logrados con tantos años de participación democrática. Esto exige un espacio plural para ofrecer a nuestra Comunidad una salida digna de la actual situación.
No comprendemos, por tanto, la negativa de Ciudadanos a dialogar con nosotros. La experiencia de los últimos cuatro años constata que cuando se trata de iniciativas vinculadas a ideas o proyectos, encontramos entre diversos grupos no pocos espacios de coincidencia. Lamentablemente, esas coincidencias se diluían cuando se trataba de aspectos decisivos legislativos, de investiduras o presupuestarios, en los que Ciudadanos se acabó consolidando como sostén de los gobiernos del Partido Popular.
Hemos sido la lista más votada. Emplearé las expresiones escuchadas estos años en la Asamblea por parte de algunos de ustedes al referirse a su Grupo, el  Popular, como argumento de autoridad para sustentar su refutación a cualquier cuestionamiento: “Somos el Partido preferido por los madrileños en las urnas, los ganadores de las elecciones”, decían. Mientras, su socio, Ciudadanos, argumentaba que los apoyos se prestaban por ser la lista más votada.
A pesar de eso, no cuestionamos la legitimidad de lo que pudiera resultar del proceso y del debate; es su pertinencia lo que nos preocupa. Por cuidado a los votantes, a la ciudadanía, y por respeto para con ella, y por responsabilidad, hacemos valer sus razones para ser preferidos, y no como un gesto de ostentación o de arrogancia, sino para defender una posición a favor de un cambio en Madrid tras veinticuatro años de gobiernos del Partido Popular. Y con algunas secuelas.
Y ello acompañado por una urgencia, la de la necesidad de responder a los problemas de la ciudadanía con igualdad de oportunidades, sin exclusiones, por una sociedad próspera y con bienestar, con crecimiento inclusivo, sin dejar a nadie al margen, y menos en nombre de una libertad abstracta, considerada aisladamente, sin justicia.
La Comunidad de Madrid es una región de enormes posibilidades y resultados, pero vista integralmente, como hemos de hacerlo desde la Asamblea de Madrid, no han de enmascararse en la autocomplacencia las difíciles condiciones de vida de miles de madrileños y madrileñas.
Presentar un acuerdo entre el Grupo Popular y Ciudadanos como algo cerrado, mientras se insiste en que van a explicárnoslo a los demás, pidiendo nuestra adhesión, malinterpreta la noción de consenso, de diálogo y de participación y preanuncia, de modo inquietante, una concepción del poder y de la forma de gobernar. Y minusvalora a los otros grupos parlamentarios de la Cámara.
No pretendan reducirnos a oyentes, a pacientes, cuya posición solo puede ser la de adhesión o rechazo, ratificando y sancionando lo ya acordado por ustedes.
Tenemos que sustituir la tendencia a la inestabilidad y al bloqueo, por la cultura del diálogo y el pacto.  Sin embargo, tal pareciera que se sigue viviendo en el ensueño de una mayoría absoluta para consolidar un bloque y no en el acuerdo como forma de concebir mayorías. Los madrileños, el 26 de mayo, decidimos una nueva composición de la Cámara de Madrid. 
No es nuestra voluntad ni nuestro estilo descalificar personalmente, y menos aún suponer que en estos años no ha habido extraordinarias personas, competentes, honestas y dedicadas, trabajando al servicio público, también desde el Gobierno, por la Comunidad de Madrid.
Pero es cierto que se ha puesto en riesgo la arquitectura institucional, por un modo de concebir el poder, por unas prioridades y unas formas de gobernar que no siempre han puesto en primer lugar el interés común, sino tantas veces los intereses particulares, incluso los propios, hasta extremos que bien conoce la sociedad madrileña: Canal de Isabel II, Campus de la Justicia, Avalmadrid, Lezo, Púnica, Gürtel, a los que la ciudadanía ha censurado electoralmente y que los tribunales dirimirán a lo largo de esta Legislatura.
Ahora estamos ante una investidura. Lo razonable es que un candidato tuviera el espacio para propiciar ese cambio, incluso para presentarlo, para exponer su programa de gobierno y defenderlo ante el Pleno, para debatirlo, amparado, esta vez en mi caso por 885.000 votos, 37 diputados y diputadas, y, hasta ahora, 64 apoyos recibidos. Por el contrario, más bien parece prepararse únicamente la llegada a quien representa la continuidad de esos años y de esas políticas, que tanto tienen que ver con la gestión ineficiente ante la necesidad de reformas.
Ni he renunciado ni renuncio a mi derecho de ser propuesto como candidato. Convocar una sesión de investidura sin candidato a presidir un gobierno autonómico ante la `imposibilidad de proponer un candidato´ porque, según se dice, `no reúne los apoyos para una investidura viable´ no es a nuestro juicio una interpretación adecuada del mandato estatutario y reglamentario.
Disentimos de la interpretación realizada, dada la competencia del Pleno y del derecho particular de cada parlamentario no sometido a un mandato imperativo. En un parlamentarismo democrático, en nuestra Asamblea, no ha de descartarse que la decisión individual pueda surgir de los argumentos expuestos en el Pleno. Había y hay candidato. Lo que ha faltado es que el presidente lo haya propuesto. Quien ha de ser viable es el candidato. El Reglamento de la Asamblea no pide que lo sea su investidura.